¿Dónde se originaron los cuencos cantores?

Los cuencos cantores, también conocidos como cuencos tibetanos, tienen un pasado misterioso y no se sabe mucho acerca de sus orígenes. Su historia comenzó en un momento mucho antes del amanecer de la civilización moderna, con el resultado de que la información escrita sobre ellos es casi inexistente. Se dice que los primeros cuencos cantores se hicieron en Mesopotamia hace más de 5,000 años. Como tal, se cree que los cuencos cantores son una de los objetos artesanales más antiguos de la historia humana. Aunque el folclore sobre los artesanos detrás de los cuencos cantores existió en los siglos posteriores, desafortunadamente el conocimiento de ese folclore murió junto con los propietarios sucesivos de los cuencos cantores.

Se dijo que los primeros cuencos para cantar estaban hechos de cobre puro y producidos con fines medicinales y musicales. Fueron producidos principalmente dentro de las casas de los artesanos. El conocimiento sobre la metalistería se transmitió de generación en generación, aunque finalmente esta cadena de conocimiento se rompió. Algún tiempo después, los cuencos cantores comenzaron a estar hechos de latón, que es una combinación de varios metales de la tierra, incluido el cobre. Algunas referencias anecdóticas dicen que cuencos de canto de latón de 2.000 años de antigüedad aparecieron en una región china llamada Tíbet en los albores del siglo pasado.

Los orígenes de los cuencos cantores tibetanos se sumaron a su ambigüedad histórica. Aunque se podían encontrar cuencos cantores dentro de los monasterios y hogares, se decía que a los monjes no se les permitía discutir nada sobre estos cuencos. De hecho, el texto sagrado de los monjes, llamado el Canon Budista Tibetano, tampoco contenía información sobre los cuencos. Las referencias anecdóticas dicen que los lamas y monjes tibetanos usaban estos cuencos para rituales secretos y sagrados. Incluso se dice que estos rituales eran de naturaleza tan espiritual que les dio a los monjes la capacidad de proyectarse astralmente y viajar a otros reinos y dimensiones.

Durante la invasión china del Tíbet a mediados del siglo XIX, los lamas y los monjes se vieron obligados a huir, llevándose consigo todas sus valiosas posesiones, incluidos sus cuencos cantores. Para sobrevivir a la crisis, los lamas y los monjes se vieron obligados a vender sus cuencos cantores y otros artículos de gran valor. Esta circunstancia llevó a los cuencos cantores a extenderse por todo el mundo, así como a hacer que desapareciera el conocimiento esotérico sobre ellos. Hoy en día, los sonidos místicos de los cuencos cantores se pueden escuchar en muchos lugares diferentes, como centros de curación, estudios de yoga, aulas, templos y mucho más. Sin duda los cuencos son una herramienta espiritual, medicinal y musical tan poderosa como lo fueron hace miles de años.

Rafa Monsonís

Terapeuta de Sonido

Sitio Web: www.cuencostibetanos.es
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